miércoles, 21 de julio de 2010

Rulos I

Sentimos la lujuria del instante.
Los labios cortados y las mejillas enrojecidas.
Gemir y sudar. Sentir y olvidar. Dejarse llevar...



Elegimos un momento exacto.
Presente y futuro, a ratos soñados a ratos vividos.
Siguiendo la forma de los rulos hasta lo inexplorable.



Observamos el mundo girar tratando de encajar en el círculo.
Gritamos desde lo alto para hacernos notar.
Mirar desde una ventana que no nos pertenece.
Vivir y soñar.



Queremos y podemos.
Planeamos un té y un café.
Sentimos el rechazo y la aceptación.
Dormimos en sábanas ajenas y esperamos impacientes el amanecer.
Somos parte de un todo. Un todo improvisado.



Jugamos a ser otros entre los extraños.
Nos escondemos tras la capa y nadamos los domingos por la tarde.



Somos rulos,
somos como queremos

lunes, 19 de julio de 2010

Di hola al verano

Ya solo queda disfrutar.




No estamos acostumbrados a hacer exámenes en Julio.
Pero algo positivo tenía que tener.




Ahora podemos dedicarnos a lo que nos gusta. A todo aquello que requiere ese tiempo que durante el curso no nos pertenece.

Entre trabajar y disfrutar hacemos volar nuestra imaginación.




Y que no falten las cañas


Fotos: Me

viernes, 16 de julio de 2010

No es un adiós

He estado durante una semana en Burgos. A pesar de que mi visita era para hacer los exámenes de Julio.
He disfrutado de la tranquilidad que ofrece El Parral.




El lugar indicado para pensar, aclararse, y un sitio que echar de menos.



El calor ha sido el gran protagonista junto a mi mal humor los últimos días.



Me he despedido de una ciudad que ha sido mi casihogar durante cuatro años, un lugar donde he vivido tanto y cosas tan importantes, e incluso únicas e irrepetibles.



Pero esto, no es un adiós


Fotos: Yo

miércoles, 14 de julio de 2010

Un paseo por el tiempo

Todo parecer adquirir otro significado. Un sombrero, una actriz, un gran director. Gran y genialante exponente de la Nouvelle vague, Al final de la escapada. Blanco y negro.



Los momentos se hacen eternos en nuestras mentes. Cuantas veces habremos visto la carrera de Jules et Jim sin saber que pertenecía a esta película.



Nos reímos a carcajadas y entendemos por que hay personas y personajes que han traspasado el espacio y el tiempo y se han vuelto únicos. A mi me hubiera encantado haberme inventado una película tan íncreible. Y cada día Amanece, que no es poco



Ellas son preciosas y muchas las imitan, intentan ser como alguna de ellas, pero no lo consiguen. Ellas son bellas. Son como diamantes. Ella con sus piernas revolucionó el mundo y la fotografía. Betty Grable es única



Y Los 400 golpes me enamoró, como otras tantas pero como muy pocas.



Por todo esto y más, admiro las cosas que admiro.

viernes, 9 de julio de 2010

Valiente

Hace tiempo que me siento como un pez.




No sé si hago bien nadando sin saber muy bien hacía donde me dirijo.



No soy valiente.
Y cuando por fin me decido a serlo, no sirve de nada.
Nadar sin rumbo es agradable, no te agobias, disfrutas de las vistas y tomas helado de manzana verde sin previo aviso. Pero en ocasiones, cuando te decides a ser valiente, está bien sentir que ha merecido la pena.



Es algo que todavía no tengo muy claro, una lección más que me queda por aprender.


Fotos: La mía persona

martes, 6 de julio de 2010

Sanxenxo

El fin de semana estuvimos en un lugar mágico y lleno de buen sarcasmo.


Los apartamentos vuelan sobre el océano. Cuando te despiertas lo primero que ves es como el cielo se funde con el mar y el magnífico olor trepa por la pared hasta inundar cada rincón.



Allí, el agua es más fría y está llena de bichos: cangrejos (que se camuflan ante las sombras extrañas), peces que te miran pero no te tocan, algas e incluso habitan en la arena el ser más fantástico de las playas: las sillas a rayas.



Como es normal, también hay flores e incluso cactus, que curiosamente, pinchan pero son tan bonitos que no sangras. Y las palmeras hacen las delicias de los admiradores.





Con cuenta gotas los barcos pesqueros esperan en el mar. En la Isla de Arousa esperan pacientes a que alguien se decida a sacarlos de viaje (pero lo que no saben es que los pescadores están comiendo a gusto mientras rugen como leones). Mientras tanto los visitantes: Uno, comen pescado de todo tipo. Dos, asustan a cada paso y Tres miran al horizonte buscando un calamar gigante.





Hay hombrecillos que ocupan poco pero llenan mucho. Daba igual donde sacaras una foto, él siempre estaba allí, tomando el sol o una cerveza. No recuerdo si se llamaba Hombrecillo o Ataulfo, pero eso no importa porque ya se ha convertido en uno más de la tripulación (en su DNI pone que nació en Villa Picasso (para los amigos Villa Manzanilla) donde Maco y Suso gobiernan)



La arena no es tonta y según llegamos notó que alguien no había podido ir.



Al final nos dio un poco de miedo porque colgaban niños de las puertas y nos obligaban a llevar mascarillas, decían: “tanto aire puro de golpe no es bueno para vuestros pulmones, si queréis repetir experiencia y aire tendréis que organizaros y visitar el mar más a menudo, eso si, tenéis que venir todas y además enseñarle a un joven enamorado lo bonito que es el mar azul” Y yo digo ¿Quiénes somos nosotras para decirle que no?, ¡Habría que hacerle caso!





Esto y mucho más es Sanxenxo: ¡de nuevo me he enamorado de un lugar (sabor de helado favorito incluido) gracias a una fantástica familia!



FIN



Fotos: La menda y Esther Llamazares

viernes, 2 de julio de 2010

Renuncio

Hoy me había levantado agobiada. Bastante agobiada, pero aún así, miraba con ilusión todo lo que me rodeaba.
Todo tenía un color especial, como si otro universo hubiera aterrizado en mi mente.



Pensaba en todo lo que me rodea, miraba a través de la cámara y todo parecía tener un sentido extraño.



Hasta que al final...me sentí una idiota.
Renuncio a los besos y a los cuerpos ajenos. Renuncio al placer y al día después. Al pensar y sentir, renuncio al querer más y al quererlo todo. Renuncio al orgasmo y a los momentos. A los ojos cerrados y los puños apretados. Renuncio al abismo del instante. Al espontáneo y al eterno. Renuncio al olvido y a la negación, a la respiración entrecortada. Renuncio a ser idiota. Renuncio a sentirme así otra vez. Renuncio a la agitación y la exaltación. Renuncio al antes, al durante y al después, a las miradas cómplices. Renuncio a los movimientos acompasados, a la excitación del mordisco.


Renuncio