Juguemos temblorosos al baile de los gritos y los sustos.
Paseos alargados como sonrisas.
Manos que se tocan
y pensamientos que navegan
en un vaivén de pasiones.

Juguemos temblorosos al baile del olvido.
Los que desaparecen de mi mente y
se convierten en humo olvidado
que se escapa por las comisuras de mi boca.
Juguemos temblorosos al baile de los que se atreven y saltan.
Bailan al son de la charanga.
El trompetista improvisa y
nuestros pies se hipnotizan.

Juguemos temblorosos al baile del vivir
Cada paso es algo nuevo por descubrir.