jueves, 5 de enero de 2012

Empacho mañanero de pomelo rosa

Las mañanas se han vuelto preciosas. Con un color rosáceo que inunda el vaso de mi desayuno. Cada trago es como un respiro de aire fresco a mil metros de altura.
Los miedos se diluyen en el café y la vida me la como a mordisco como las tostadas. ¡Fuerzas! Al acabar mi delicioso desayuno siento fuerzas para todo.


Para olvidar lo inolvidable, para desperezarme en los intentos y escalar montañas más altas. Valorarme en lo razonable, despellejar al buitre para que se caiga del pedestal y yo me sienta como una reina con bastón de acero. Y mientras eso ocurre nadie se dará cuenta, nada habrá cambiado, todo tendrá una calma pacífica. Será desconocido para el gentío pero bien marcado en mis entrañas.



Las mañanas aderezadas con notas musicales, letras mal escritas y duchas interminables.
¡Más rimmel! ¡Más condimentos! ¡Más sorpresas!. Siempre más, el menos se lo dejo al buitre.
No son cambios, no son propósitos ni tan siquiera un mínima intención estropeada. Son sentimientos afrutados de pomelo rosa.



Que comience el concierto, yo ya estoy preparada. Llevo los tacones y la espada láser, todo pinta bien y si no, ya llevo goma de borrar para volver a empezar.

*I feel free- Cream*

2 comentarios:

  1. Mmm.. yo también quiero desayunar pomelo rosa!

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  2. ¡Cómo me gusta! ¡Todo!

    (menos el pomelo)

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